A los menores riesgos, más incertidumbre. Es el flanco débil de la posición conservadora. Pues el riesgo está ahí –se lo mire a la cara, o se lo ignore. Ante lo que cabe entender que sólo está al alcance elegir quién ejerce ante él la iniciativa. En ello el mundo se asemeja a las piezas de ajedrez en el tablero –imposible la quietud donde se despliega inexorable el juego lógico, que contrapone las fuerzas. O en el corazón de cada batalla, cada encuentro, cada táctica o instante, el verso de Propercio: vinceris aut vincis, haec in amore rota est.

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