Muchos saben que la expresión animal político no se debe a periodistas describiendo la aptitud de perdurar, sobrevivir y medrar que algunos demuestran en el ejercicio de sus cargos. Es expresión de Aristóteles –para decir que nuestra especie es animal, y el género específico el vivir en sociedad: con la abstracción que comporta en materia de valores, de jerarquía y derecho. Pero es lo cierto que el común del individuo rara vez detiene su mirada en el entorno que lo engendra o que lo hace –pendiente como está de sí, en tanto que individuo que se apoya en los otros como soporte material indispensable a su vida –o precisando de ellos, por decirlo tan escueto. Y en esto nuestros animales políticos –en sentido periodístico del término- son paradigma tantas veces en el arte de cohonestar el amor por su permanecer y carrera –sobre todo- con el hacer en que, sin anclar necesario un compromiso, cumplimentan según llegan sus tareas.

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