En relación con la entrada anterior del Blog, me ronda otra consideración que ahora traigo: la estrategia del cómic para generar una apariencia dinámica a partir de viñetas detenidas. Donde cada cual presenta una escena con su tensión interior unas veces. Aunque solicitando que el sentido del lector coadyuve a suplir lo que les falta para devenir todas ellas y entre sí la narración de una historia. Porque para trascender de la anterior a la otra subsiguiente, una viñeta cuenta con el auxilio de la palabra –narrativa, o en boca del personaje. Mas precisa la mirada de un lector -como si una exégesis sobrevolara, hilvanando, imágenes susceptibles de conformar un conjunto y un sentido. Nada que no se hallara, desde siglos inventado. Porque unos ingenios barrocos ya idearon en sus siglos el escribir por empresas: una imagen detenida y alegórica que es objeto de un comento –para destilar la enseñanza: por pasar de un concepto imaginado a un práctico concepto. Y traigo aquí, antes que al murciano Saavedra Fajardo –ay, sus empresas políticas-, a Juan de Borja hijo que fue de Francisco –el duque de Gandía, después jesuita y últimamente santo. Ese autor dio a luz en el siglo XVI y en Praga unas empresas morales donde el comentario de la imagen viene dado con brevedad, elegante y a lo claro. Una edición facsímil la publicó la Fundación Universitaria Española en 1981. Y excusando la transcripción de la imagen, traigo aquí la leyenda de esta empresa: el pedir y tomar consejo en lo que cada uno ha de hacer, es cosa muy necesaria a todos los que quisieren acertar en las acciones. Y cuanto mayor fuere el estado en que uno estuviere puesto, tanto esto será más necesario. Pero así como el que no quiere pedir ni tomar consejo con razón será tenido por temerario, de la misma manera el que en todo estuviere dependiendo de voluntades ajenas, no podrá dejar de ser tenido por tímido y de poco valor. El príncipe, o persona valerosa, que apartándose de estos dos extremos quisiere dar a entender que es amigo de consejo, y que tiene valor para gobernar y no ser gobernado, lo puede significar en esta ‘empresa’ del vaso sin asas, con la leyenda que dice NON DUCOR. Que quiere decir ‘no soy llevado’. Pues en ser vaso muestra que es capaz de recibir, y en no tener asas que no es fácil a ser gobernado ni a dejarse llevar por nadie. Para que vean a dónde nos han traído las viñetas de un tebeo.

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