No se aguarde una ristra de sinónimos –lo que sería expediente fraudulento, como simple, al encarar este término. Diré que es común entenderlo como un lío o desorden intrincado en que se halla la acción de un sujeto. Aunque también un jaleo tumultuario que a uno mismo lo rodea. En la acepción primera, el follón es un reto a la acción de aquel que lo sufre: desenmarañar lo intrincado, poner orden, hallar feliz la salida. En la segunda, un contexto desbordante al que escapar o rendirse. También es follón un muy ruin personaje –aunque es acepción antigua, que el común ya no conoce. Tampoco se ofrecerá la invención de otros sentidos sólo por su cercanía fonética –pues no se aviene a este blog el mal gusto, o la ocurrencia vulgar con pretensiones de ingenio.

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