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El auricular trasladaba una voz de varón, imperiosa como afable –nada, nada… procuren estar por la mañana, a las nueve, en la iglesia de San Martín. Les aseguro actividad y turismo hasta la hora de la comida. Era Pedro –así decía: encargado de la oficina de turismo de Uncastillo –en la comarca de las cinco villas: Tauste, Ejea de los Caballeros, Sádaba, Sos del Rey Católico y la que al principio he dicho. Provincia de Zaragoza. Y será de justicia añadir que el plan se cumplió con creces. Desde la de San Martín –en lo más alto del pueblo, sólo menos que el castillo: con su claustro y su nave de iglesia musealizada con no poco contenido. Y después, tras la visita al castillo, un recorrido parco hasta los restos de la sinagoga en el barrio verde –la judería que declinaba hacia el puente. Vuelta a San Martín, y un callejeo que terminó en el increíble románico de la de Santa María. Todo ello acompañados por un guía popular y campechano, con satisfacción de promocionar un patrimonio local meritorio y escondido. Comida en Casa Fortún –en la calle Mediavilla.

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