Qué fácil distinguir a quienes son de izquierdas, de los que se ponen simplemente –mayoría- a la siniestra. Pues lo último es propio de quienes se hacen la foto. Quienes posan, pues de ello se obtendría una aceptación –una imagen, unos votos o aquel lucro. Porque ser y no ponerse meramente –me lo decía un hombre, ni de izquierda ni derecha- es una manera de enjuiciar rectamente, de contrastar los principios, en juego y con compromiso. Por lo que toca a mis experiencias, he conocido a quienes de la integridad hicieron su militancia de izquierda. Personas de raigambre y no de modas. Y en esto los he conocido de menos actualidad que quienes dicen ser conservadores y a derechas: talantes más inclinados al cambio y la novedad que el tiempo nos acerca y el evento nos depara. Un contraste fotográfico apto para deslindar de lo que uno es –la imagen que un populismo decora.

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