Baja del escenario, y carraspea mientras se adentra entre el público. En teatro popular, para comedia española. Porque se sabe uno más –entre aquella multitud de la que un rol lo separa: esa acción, con lenguaje y vestuario, tan risible que nadie vería mal que le pasara a cualquiera. Desciende del escenario, y es el público el medio en que se diluye y se confunde indistinto. Como un aura –el teatro- o emanación engendrándose del público, y que hasta el mismo retorna. En complicidad de muchos, con su tributo en la noche –la función o el espectáculo.

©

Anuncios