Nuestro trato con los pensamientos que tenemos, con la emoción que sentimos, con las personas y cosas… siempre cuenta de algún modo con la estructura binaria: el sí-no, la verdad y falsedad, lo real y lo irreal… Modos por los que nuestros sentidos –exteriores o interiores- nos permiten percibir, también por los que alcanzamos la aptitud de ponderar y juzgar. Lo que vengo a decir por la evocación de una cita de mis lecturas de joven –tomada de Mallarmé: la chair est triste, hélas! et j’ai lu tous les livres. Lamento por el que se muestran inasequibles dos puertos –distantes, como en extremos- donde evitar naufragar.

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