Mostrando deshonor y falta de decoro, el personaje áulico denostaba a su predecesor en el solio religioso –para afirmar que había llegado a esa poltrona para quitar las mierdas que el otro hubo dejado. De donde sus lacayos replicaron su falta de estatura aplicándole tal mote literal –el quitamierdas.

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