Etiquetas

Separado de la realidad, el concepto es una hipérbole. Sentencia que debieran tener marcada en el frontispicio quienes se dedican a lo público. Pues hay quienes viven de pregonar conceptos a lo sumo –a lo menos, ni conceptos: fervorines, aun de izquierdas, y soflamas. Pero el concepto que se adentra por entre las costuras de las cosas que nos pasan y que hacemos –el que llega a las junturas del problema y encuentra su día a día-, ese concepto se moldea en la fricción con lo posible. Y entonces, atemperado y en comercio con lo real y lo vivo, es apto a propagar su virtud –y a corregir el decurso que siguieran tantas cosas.

©

Anuncios