En el mejor de los casos… He aquí una expresión que sólo podría usar quien maneja la totalidad de las variables. Al menos para poder descartar que hubiera un caso mejor que aquel que así se haya previsto, o para afirmar que el caso mejor que concebimos pudiera efectivamente acontecer o producirse más allá de su formalidad teórica. De aquí que para las más de las opciones que nos presenta la vida el mejor de los casos sea un caso impredecible o incógnito. Vaya la consideración por saber que nada nos asegura que en cualquier ocasión exista una opción que nos sea inmejorable, ni tampoco que lo mejor que se ofrece no pueda defraudar expectativa insensata –o, con alguna frecuencia, su quimera ciegamente pertrechada.

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