La dimensión moral que una sociedad alcanza, guarda proporción inversa con la proliferación del parloteo. Sobre todo ese divagar y tópico que suplantan la conformidad moral surgida sin posturas y de dentro. Y en esta tesitura, cobran relevancia como contraste los hechos –no aquellos que buscan apoyar la postura que se adopta o la proliferación del tópico, mas los que se concretan en acciones y en personas. Sobre todo, los que bajan a la realidad del drama en que anida tantas veces lo concreto de la vida de un cualquiera. Así, un rumor o realidad de fondo, contrarrestando el golpear de las palabras en el ras o en superficie. Lo que me viene a los ojos tras visitar una página de cáritas en facebook –en este caso, castrense.

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