Los romanos del imperio dieron en llamarlos mauros por el color de la piel –de donde la región de Mauritania. Población bereber, de genoma tribal que se fue paulatinamente estableciendo. Y esos mauros fueron frontera no pacífica con los restos del reino visigótico de Hispania, hasta su derrota final más allá de las columnas del Estrecho. La unanimidad biempensante que se extiende da en evitar llamarlos moros, esquivando el sustantivo denostado con un salto que lleva al disparate cultural de denominarlos árabes –por compartir, tan sólo, religión que en otro orbe entrelaza y unifica. En los países árabes –los verdaderos- consta que esa confusión cultural no se ve ni de grado se comparte.

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