El empeño de ser útiles, o el de hacerse valer –ocupar un lugar que permita ser un algo para alguien. Así es la vida que transcurre en su flor, en apogeo y plenitud. Y encuentra aquí su lugar el pretender reconocimientos y dinero –un rehuir la soledad, salvar el desvalimiento -me decía un sentencioso- que la soledad promete y a veces nos apareja.

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