Los economistas suelen ser prodigio de liviandad en análisis políticos de prensa escrita. Esta aseveración me viene a la cabeza después de leer uno de Alberto Gallo: los objetivos de Reino Unido para el Brexit son unilaterales e irreales. Comenzando por el título, donde se pone en igualdad valorativa el ser unilateral con la irrealidad de un objetivo. Siendo así que puede haberlos perseguibles y convenientes –los unilaterales. Igualmente el contenido, donde no se exponen argumentos ni datos consistentes para mantener lo que genéricamente el autor escribe. Salvo que en él se afirma lo que un tipo de lector previamente está dispuesto a conceder –o sobre lo que busca, como opinión preformada, corroboración escrita. De aquí que visitantes de la página consignen comentarios al respecto más fundados que el artículo que les sirve de soporte. Me pregunto, en estos casos por la idiosincrasia del economista metido al oficio de opinador político: hasta dónde su oficio principal no es sino tanteo sofisticado –probabilidad empírica, u olfato que anticipa lo posible: estudiosos de un objeto inconsistente, donde no hay explicación ni aseveración de ciencia –sino postulados en un juego de conceptos que sobrevuela las cosas, esfera armilar que se construye sin confirmación ni precisión de prueba.

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