Etiquetas

Siendo como son posturas sobre todo emocionales, para los nacionalismos la legitimación es cosa que resulta posterior a su existencia. Y así, si pretenden postularla por los hechos de la historia –imponen un principio temporal indiscutido, sin admitir que siempre una legitimidad históricamente anterior podría reclamar una cosa diferente. Por no decir cuando la historia se modifica a sabiendas, o se inventa mismamente. Otros nacionalismos eluden la cuestión de la historia, remontando a la pureza de la raza –un ostinato percutiendo por debajo de los hechos memoriables, trufado de victimismo. Pero la legitimación imposible favorece la cohesión entre las huestes –y acoraza su pretensión a fuer de tomarla por razón indiscutible y sin descanso repetida.

©

Anuncios