En Córdoba, el oratorio de San Felipe Neri –edificado en el siglo XVIII a las costas del por entonces obispo Luis Belluga y Moncada- hoy se integra en la comandancia militar de la ciudad andaluza. No hace más de unas semanas, y por causa fortuita, franqueé los umbrales para visitar una exposición del ejército de tierra sobre la figura de Cervantes –en el lado relevante y menos obvio de su ingenio. Dirigía la visita un brigada del cuerpo de infantería. Tengo que decir –e ignoro si es razón universal en la milicia- que la afable cortesía, el acogimiento y su inherente respeto, lo percibí en medida semejante en visita de hace un tiempo al museo naval del puerto de Cartagena –esta vez conducidos por suboficial de infantería de marina. En Córdoba, y en el caso del que escribo, escuché explicación –divulgativa, presumo- de estrategias y de armas de combate para los tercios españoles –de sus combates en Flandes, y de su embarque para alcanzar victoria en Lepanto con fuerzas de navío hartamente desiguales. Ello en el contexto militar de la unidad que se disputaba Europa, y en el del frente otomano en el mar mediterráneo –frontera nada pacífica en el siglo de Cervantes. Interés e intervención espontánea del grupo que seguía la exposición, atento como entusiasta. Y una explicación, a cargo del brigada Chaves, tan grata como didáctica.

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