Pérez Reverte dijo, según cuentan los papeles, que el español es un pueblo muy profundamente inculto. Sin ánimo de comparar, que se pudiera añadir por ser universales en el juicio -y ajustados. Aunque tengo para mí que en cosas de cultura no hay baremos generales muy exactos. Otra cosa es traer la cultura del votante a la representación parlamentaria: cosa que vengo a decir por el rubor que debió de causar en algunas circunscripciones la bazofia lenguaraz de alguno de sus representantes esta tarde y en las cortes generales. Lo que me viene a traer al lugar que los partidos debieran de tener en el canalizar las aspiraciones populares –de modo que pudieran encajarse en la corrección de modos, la profesionalidad y el buen hacer legislativo y político. Mucho pedir para esas organizaciones asaltadas de cuadros sin formación suficiente –y llenos, también y con tanta frecuencia, de atrabiliario arribismo.

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