Estando como estamos –determinados todos en algún modo por agentes exteriores a nosotros, no puede concebirse libre quien carece de aquella determinación que nos constriñe, que nos hace y nos conforma. Antes bien podría consistir en la aptitud de autorregulación que cada cual posee, en el interior de la definición que constituye nuestro límite o frontera. Por no recaer en la conciencia antigua e infantil de quien dice libertad –por confrontación con otros que pudieran limitar la expansión de lo que somos, o al menos la espontaneidad y ejecución de nuestros actos.

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