El remordimiento, en moral, es un modo de conciencia. Como sucedió al pecador en algún tiempo –sabiendo que el dolor de corazón era premisa o inicio en la reparación del orden que quedara perturbado. Un modo de distanciarse del acto que ahora se repudia, separándose para mirarlo objetivo -como en sí y en la distancia. Pero también se precisa en estos casos de una aptitud para obrar y sentir de esta manera. Pues hay, por el contrario, quien habita incapaz en la acción que perpetró –incapaz de conocer, o de mirar, en la confusa inconsciencia que aturdiendo lo corroe.

©

Anuncios