Madrid, capital que se ha hecho de aluvión de toda España -donde nadie es extranjero. Cuando la emigración y pobreza allegaban hasta allí gente y gente de los campos. Hombres que descubrían la ciudad: ese espacio imponente e ignorado para tantos. Ellos, que regresaban al terruño como ungidos de una posición superior, capitalina. Después fue la España entera quien desde sus extremidades descubrió su capital y sintió ser Madrid enteramente, en aspiración universal y pasión cosmopolita. Fueron momentos en que no era Madrid la sala de fiestas de España solamente. Cuando ofrecía un modo de ser español y universal –que todos reconocían. Peor todavía sería, si llegara, la deriva de Madrid hasta la trivialidad del tópico –su amaño: manifestódromo pijoprogre de izquierdosos del entorno de la complu o de Pío XII –caviar y reclamo posmoderno tal si fuera superior ese ademán, o fuera izquierda.

©

Anuncios