Seguramente, las próximas elecciones generales serán como un ariete en los partidos españoles. Habituados que están a los mecanismos de siempre –incluyo en ello a los nuevos, podemos y ciudadanos, que caminan sobre estrategias aprendidas de los otros, o radicales de libro. Pero tal vez no se medita lo bastante en los cambios producidos y recientes en la recepción de los mensajes por el cuerpo de electores. De hecho, escuchar desde el pp hasta podemos unidos produce sensación de que se intenta repetir lo consabido –el mensaje que la reciente política desacreditó no sé si para todos los siempres. Tal si fuera inaplazable, de una vez, la honradez y la verdad al hablar y en el mensaje. Tal si fuera de temer –y lo será, sin duda- el arbitrio incontrastado del sentido de los votos. La sinrazón de votantes aconteciendo a las espaldas de la sinrazón de Estado.

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