No, señor. No bastan sus sentimientos de ofendido, para organizar la deriva de lo que nuestro país sea. Como sus ideales no llegan a regular siquiera el horizonte al que tienda la política. Acudir a los hechos –escuetos: lo que pasa, y su remedio. Dejen para otros la forja de las ideas, la propuesta de ideales –ustedes, así digo: a la política. Tal cual lo dijo, lo escribo –liberal como él era, poco amigo de palabras envolventes o excesivas.

©

Anuncios