Cabe preguntar por qué hay quien tiene afición tan poderosa a los sillones –su preeminencia. Porque no es el dinero solamente, incluso en aquellos que no lo tienen de cuna. Y hoy lo pienso cuando aparece en letras grandes la caída de un ministro –no de su fortuna que dicen indudable, aunque sí el hundimiento de una fama. El por qué ese gozo en ser visibles ante todos, la celebridad –sus agasajos. Pues quien la disfrutó y pudo abandonarla voluntario, sabe que no es cuestión sino de un punto de vista. Desde dónde se ve uno, y pretende que lo vean. Para advertir, cuando llega ese momento, que la gente y uno mismo son tal son –los mires por el lado que los mires.

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