Parece que acomodarse no es manera de afrontar cosas nuevas, o marcar horizontes diferentes. Supongo que, en esto, podrá conformarse entre muchos un acuerdo. Sin embargo, se desvirtúa el principio si se convierte en axioma. Tal si cualquier acomodo fuera tan nocivo como resulta vitando. Hoy, sin más, lo escuchaba de un prolífico escritor –y reputado: que se disponía a innovar sus quehaceres, abandonando las zonas de confort en que habitaba su pluma. Yo digo que no es malo que cada cual se afane en las cosas cuya maestría conoce –siempre que el deseo de novedad se mantenga y también, y con él, la inteligencia.

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