Hace tiempo voy buscando un tema o un pretexto que, por afín u oportuno, dé ocasión de saludar a los lectores que acceden desde los Estados Unidos. Y hoy, miren ustedes, he pensado no precisar tal pretexto ni tal tema. Sólo traer a estas líneas la anchurosa geografía de nuestra lengua española –en país tan dilatado. Comenzando por la toponimia, por supuesto: el resto que dejaron los primeros pobladores que llegaron de Occidente –que fueron los españoles. Como también ese denominador que une al paisano y al viajero por doquiera, hablando en un mismo idioma. Sin duda, un espejo en el que algunos ganarían en contemplarse, en España y este ahora.

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