AM es cura que gusta de jugar con las opiniones que se dan por asentadas. En presencia de un obispo que invocaba el precepto del levítico: a buey que ara, no le pongas bozal –por hablar del sustento que al clérigo corresponde-, lo escuché replicar: ¿y la escritura no dice que no le pongas mandil? –con regocijo de célibes que en torno al prelado, y tan sumisos, concurrían. Asimismo, aquel obispo hablaba de un suculento negocio de fundación de enseñanza –contestado, suspicaz, por porción contestataria de su clero: pues no debéis albergar temor, que en el asunto estamos tanto yo como el vicario –y AM respondiendo: pues eso es lo que preocupa: que ustedes sean vigilantes, cuando en ningún negocio hicieron por merecer confianza. Hoy, lo escucho habiendo escrito en la red que quien mucho aprieta, poco abarca abarcar: ese valor prioritario. También que no es el lobo tan feroz como lo pintan –lo sabrá Caperucita. O el famoso arrabalesco: los duelos con Kant son menos –por fin, y de otra manera.

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