Sabrá el lector que la palabra novia, en español, asimismo nombra a la recién casada. Como también que, en el rito más tradicional de los cortejos, corresponde a la fémina el rehusar –aunque diciendo por los adentros, o con la boca pequeña. Aquello que por mi tierra se dice: mamá, que Roque me toca; venga, Roque, tócame. Y no digo yo que en la política estos días no vaya a ser sincero el socialista y repetido que no, Rajoy, que no –que por España se escucha. Pero algún tocamiento habrá de haber, por parte de pretendiente. O con virginidad contrahecha, pronto todos a otro altar u otro noviaje.

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