En los días primerizos de este invierno, y en enero, me visita aquel verso de Machado: estos días azules, y este sol de la infancia. Se dice que postrero, hallado en el bolsillo del gabán días después de que el poeta falleciera. Un verso portador de su luz ideal –con conciencia madura, sin embargo, de sí misma. Como mirar hacia atrás, desde el último recodo del camino. Me visita estos días de luz tersa y helada, de ese azul que cristaliza en las mañanas. Como una reflexión de la luz sobre nosotros. Como niñez que regresa, y que anida en madurez y conciencia. Nel mezzo del cammin di nostra vita –como el Dante. Nuestra segunda inocencia –otra vez con los versos de Machado.

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