En personas que han mostrado inteligencia, o estudio cuando menos, importa conocer a favor de quién o de qué cosas aceptarían mentir –o, sin más, a favor de quiénes mienten. Pues es mentir, para un hombre letrado, argüir presuponiendo taimadas peticiones de principio. Como también ampararse en lo fluido de la prosa para no probar los reales principios que supone. Hablo de prosa militante, como es claro –discurso en que no cabe, al intelectual, presumirle la inocencia. Salvo que sea incitación lo que pretenda –no legitimación de quienes movilizan a lo grueso. Populismo que se enfrenta y que se afirma, sin finura ni argumento.

©

Anuncios