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Seguramente algún lector habrá visitado la comarca turolense del Matarraña. Donde se habla un castellano muy mejor que el catalán que a veces se confunde en un spanglish ibérico –tan próximos que estos lugares están a Tarragona. Una comarca que engasta pueblos de belleza y reciedumbre, en una serranía que surcan caminos todavía explorables al turista. Valderrobres destaca por empaque, mirando no a lo lejos a Morella –la comarca del Maestrazgo. Tampoco omitiré una referencia a Cretas: ciudad calatrava de movimiento grande y amena en el verano al visitante. O Calaceite –con recoleta plaza municipal donde un concierto de violín y contrabajo sonaba entre la brisa apacible de aquella noche agosteña. En esta villa, magnífico comer en la Fonda Alcalá –amplios menús de variedad y gusto. Sorpresa al intelecto –y al gusto, ni decirlo- las judías con sardinas: saladas, bien limpias de la raspa y de la escama, en abundante aceite adobado con secreto. Un plato muy popular –por descubrir para algunos. Y en la tarde, y pasado mucho rato, mucha sed y mucha agua.

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