Hace un rato, por la calle una señora censurando malos hábitos de un vecino de escalera: porque una servidora no quiere meterse en líos, pero eso… digo yo que es denunciable. Tajante lo decía. Como quien trae a un pariente corpulento y fortachón al lugar de la pendencia –el Estado, su arbitraje. Y creo que este parecer es propio, una vez más, de un ser social que decae: el Estado, tal recurso que obedece al designio eventual de un individuo. Como recuerdo también a Hegel, llegados hasta este punto. Quien dijo que el Estado, su ley, actúa para recordar que esa ley existe. No en función del interés del individuo –vulnerado. Mas para restañar su integridad, de la ley en sentido universal. Su omnipresencia.

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