Ese órdago helénico, dictado por el populismo de una izquierda. Con su pretensión de victoria evidenciando la debilidad indecorosa que aquejara al adversario: negociar amagando con pasarse al otro bloque, grabando subrepticio conversaciones tenidas en negociaciones reservadas, con insulto al adversario en varios casos. Dilatando unilateral y por los hechos el plazo convenido. Es justo consultar al pueblo griego sobre la negociación habida –un entrevistado lo decía en la pantalla. Como también sería justo consultar a los pueblos que pusieron en su día –y que ponen los dineros. Por pensar que tal vez no es negociación lo sólo que se busca y se persigue –mas también una derrota de la política vieja ante el vale todo de unos modos emergentes.

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