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Leo una página del maestro JL Villacañas relativa al error moral que, digamos, cometiera el afamado concejal Zapata –Villa y Corte. Por si algún lector del universo mundo no estuviera al tanto de este tema: esos tweets soeces y despiadados con mofa grande y escarnio, de hornos crematorios y de niños amputados en horrendas acciones –terrorismo. Y entiendo que la publicación de un mensaje de esta laya no es un acto cognoscitivo en el interior de uno –irresponsable, por tanto. Acto público, con repercusión dependiendo del contexto, el auditorio, la oportunidad que la invectiva lograra por un modo cualquiera. Como esas pintadas en las calles que enaltecen terroristas, o banalizan el hecho con la mueca de la sorna. No un error, así lo entiendo, sino un acto responsable –en lo moral cuando menos. Y no digo que, como el texto propone, el perdón ocasional no resulte una conveniencia cívica. Aunque no sabría decir, si al límite de entregarle asimismo y generosos la llave de la alacena.

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