Etiquetas

, ,

Pues a esta señora, Lucía Caram se llama, en su misión particular y pública no le conozco opinión docta y fundada, ni discurso religioso relevante. Sólo que, siendo monja, es independentista catalana y que hace deliberada militancia –y ostentosa- de ese asunto. Una minucia cada vez más diminuta, a pesar de la autoridad que todavía tal vez piense recibir de los hábitos que viste. Como llegada con retraso a la moda años sesenta –cura hippie, u obrero, o curita joven con guitarra. Pregunto qué sería de su discurso y su prestancia, si jugara en territorio secular y común del foro público. Porque nada hay contra la militancia en las lides de política –salvo si quien la ejerce se aúpa en aquel histrionismo que juega su partido en terreno, a salvo y acotado, de rosarios y sotanas.

©

Anuncios