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Para la curiosidad mejor y más fecunda, es incitación la reflexión de George Soros –emblema del mercado, la inversión y el capital- sobre las fronteras orientales donde Europa se protege. En una columna de prensa que el propio multimillonario intitula La tragedia de la Unión Europea, y en una nota de Europa Press relativa a la presión de Rusia sobre el viejo continente. Y así lo digo, pues entiendo que la curiosidad no es diletantismo mero ni pasatiempo tampoco –antes bien, la razón que se abre sin la constricción del dogma. Sin la obcecación de la opinión que se acomoda, biempensante. Y puestos así, un análisis desde el punto de vista del dinero –el costo de un apoyo a la viabilidad de valores europeos en la frontera que define al continente, con Ucrania y Grecia en el ojo argumentario del discurso. O bien el contracoste de una lánguida inacción, o el que resultara de la presión monetaria e insensata sobre ambos territorios -en un prisma financiero, sin política u horizonte que guiara nuestra vista.

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