Etiquetas

La seriedad de la política, una sesión del Parlamento por lo común no la muestra. Por la profusión habitual de gestos desmedidos y palabras amorales –la indolencia de un discurso untado de moral, sin la responsabilidad de quien lo hubiera pronunciado. Porque en política la moral no se separa de la propuesta y la acción –lo concreto y lo posible. Y así, abunda el hablar que sobrevuela –bañándose en una conciencia meramente aprobatoria y satisfecha. Oportunismo al fin –el olfato ciudadano lo previene. O falta de rigor e insuficiencia. Diríase también que la cooptación en el seno del partido, contaminó la representación en Cortes –su propósito y su altura.

©

Anuncios