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El incremento exponencial de los blogueros, de su número, ha facilitado la proliferación de preceptivas –orientando en aspectos diferentes: modo de titular, elección de los temas, estilo y desarrollo… también monetarización, como no debiera ser de otra manera. Circulando por ahí, encontré un denominado club de las escritoras –y dentro de él, ocho reglas para orientar el ejercicio de la escritura. Entre ellas, comenzar tan cerca del final como sea posible. Y esta regla, la tengo por algo de enjundia mayor que una acertada estrategia. No sólo por la evitación de la prolijidad o por el efecto de atención en los lectores, mas sobre todo por la concentración del tiempo que produce en la escritura –comprimiendo el escrito, ciñéndolo en la proximidad escueta de su propio desenlace, ganando en brevedad y en sentido no prestado.

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