Es claro que en el contexto urbano o natural de las películas, es más lo que el espectador añade con su precisión de unidad espacial para la acción –que lo que en pantalla, parcial y secuenciadamente se le muestra. Siendo así que el celuloide proyecta escenas sin trasfondo, parcialmente recortadas –secuencias sucesivas y discretas. Es lo que ve con claridad cualquiera en los estudios de cine, con decorados urbanos –casetas o bancos, hoteles, barracones. O en esas escenas grabadas en ciudades donde el urbanismo real no esta presente –mas actúa seleccionado en decorados circunscritos e incompletos. Resulta esclarecedor también comprobar que la disposición del espectador al respecto disminuye a medida que los films se alejan en el tiempo –menor complicidad a medida que el rodaje se hizo en momentos más lejanos. Seguramente, he dado en pensar, ello sea debido a que se alejó la connaturalidad original del urbanismo, de la acción, de la interpretación y códigos escénicos -de modo principal, y sobre todo.

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