Malos pronósticos –si se llevara a una consecuencia razonable la campaña de erradicación de la violencia en el fútbol, que así dicen. Emprendida después de que acontezcan hechos luctuosos y alarmantes, como siempre y por supuesto. Cosa que no habla de rectitud en la intención, mas de apagar un fuego que amenaza con prenderse. Sólo que, una vez iniciada la campaña, no sabría hasta dónde alcanzar su admonición o su estrategia. Incluso, la prensa habla de sancionar los insultos coreados por la masa en el calor del estadio. En este punto, me parece que algo hay de tensión y de violencia inherentes a las gradas y a la hinchada –siendo así que el forofo no aplaude sus colores meramente, mas la superioridad de la grey, y el denuesto de quien muestra ser rival –adversario o enemigo, sobre todo si lo es en un rango equiparable. Eso tiene liberar para una masa el impulso pulsional que se transfiere o sublima –sin civilidad ni catarsis.

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