Lo del relevo generacional me ha parecido un concepto o un invento. O sea, que describe una obviedad –o manifiesta la sorpresa ante un hecho que se viene produciendo, sin embargo, desde el momento primero en que hubo historia. Otra cosa diferente es el motivo que lleva hasta la invención de ese concepto. Porque los inventos obedecen a una necesidad o una función –o la crean, post eventu. Creo que esta vez, el concepto obedece a la precisión de asegurar –de asegurarnos- que el relevo generacional existe y que, incluso, llegará a producirse con éxito. Esa necesidad que nace cuando una realidad con la que se contaba como el aire, ha dejado de ser obvia. Sea porque la generación que se va agostó los veneros por los que la juventud transita –sea porque se resquebrajó ese sentirse en una realidad o en un proyecto: el individualismo rampante. Es el caso de que un funcionario me hablaba de la jubilación de funcionarios vieja escuela –sin ser esos valores reemplazados por los mismos, o por otros de quien llega.

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