El BBVA, banco español y buque insignia –pues algunos lo dicen- en países extranjeros, obsequia en televisión con anuncio sobre planes de pensiones. Una estancia destartalada e inhóspita, desamueblada y enorme, donde un viejo con espejo y silla por solo mobiliario masculla proyectos juveniles –que desmiente el ambiente circundante, por desamparo y sordidez. Por soledad. Después, levantado el maquillaje y aderezo, se descubre el rostro entre maduro y juvenil –pretensión de anticiparse y de aliviar. Aún es tiempo de prevenir lo irreparable –como el espectador, en este punto, desearía concluir. La estrategia de cualquier banco y todo credo: ganar a los clientes por intimidación –poniendo ante sus ojos lo que más miedo les da. El logo del banco, creo que no aparece a lo largo del anuncio –sí cuando todo está provisionalmente zanjado, al inicio de la prórroga. O al final.

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