Etiquetas

Un adulto precisa ser tomado en serio. Pocas cosas que se lleven tan mal como sentir en torno de uno mismo el ninguneo. Hablo, por supuesto, del respeto. Ese concepto que siempre recibimos de prestado –pero que no excusa del esfuerzo de integridad que nos lleva a merecerlo. Me viene a las mientes el asunto, leyendo crónicas de la declaración efectuada hoy por un político en retroceso –aniquilado, según algunos lo dicen: el presidente del gobierno de fortuna menguante en Cataluña. Pues, a qué una declaración pública si sólo se habla críptico y como por enigmas -enredados en palabras. A qué fingir un conocimiento superior de la coyuntura –la mirada de Dios, por debajo de la ola que amenaza. Para qué confundir conceptos que cualquier estudiante de primero distinguiría sin esfuerzo. Salvo que se vea que todo está perdido –el respeto, primero, de sí propio. El sentido, también, de una gobernación ab initio no asumida –o, más benignamente para algunos, malograda.

©

Anuncios