Después de la música llenando los espacios, del cielo azul y limpio sobre campos –campos, campos, de terrones rojizos y de arbustos verdioscuros. Después de que el alma libara en la belleza… qué fácil concluir que en ella no se halla redención sobre las cosas limitadas, feas, malas que sentimos o nos tocan. Que no eleva, la belleza, nuestra vida –no nos salva. Salvo un territorio de reposo o de descanso, un aparte cuando la estrechez ordinaria lo permite –o cuando la memoria autoriza una tregua en su labor.

©

Anuncios