Niño… no juegues con el paraguas –que trae fario. Jugar con el paraguas haciéndolo girar abierto contra el suelo, claro está. Como no hacer dibujos en el aire con una brasa en la punta de un tizón arrebatado de noche al fuego –esta vez, por producir enuresis nocturna: incontinencia entre sábanas e infantil. O cortar el pan por el envés, y nunca por la cara –la cara del Señor. Tampoco clavar tijeras cerradas y de punta –por ser gesto torvo, sin explicar la razón. Signos orientadores en medio de un mundo cerrado y mágico. Marcación de lo correcto y lo incorrecto -índices no modernos todavía para un mundo seguro, una conducta aprobable, sin reproche sobre sí.

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