Etiquetas

Convertidos que han sido los partidos –políticos digo, por supuesto- en máquinas que aúpan a mediocres sobre ambición de mediocres. Lo peor: no que gobierne quien logra descollar en el afán, o aventajar en el intríngulis pactado –mas la tristeza deambulante del que quedó preterido: más aún si fuera opositor y líder todavía, sin partido ni ideario a sus espaldas –sin verdad, ni armazón, ni cimientos, ni futuro divisable.

©

Anuncios