¿Por qué un cuadro es bello? Por prurito metodológico, dejemos aparte mitificaciones, misticismos o dogmas de la tradición o de la escuela. ¿Por qué es bello, por ejemplo, un cuadro de Kandinsky –si es el caso? ¿Por qué lo es, si lo es, una obra de Duchamp? O, si el lector así lo prefiere, ¿podría argumentarse la belleza –demostrarla, ya quimera sobrehumana? Son preguntas que no sé si de invención reciente. Porque los objetos bellos nacieron –tiempo hace, y mucho, como expresión de una utilidad que pretendían. También se podría argumentar el carácter placentero de lo bello –unido a su utilidad en tantas ocasiones. Pero la belleza –como esfera autónoma, separada del placer y de lo útil… Qué reciente y qué nuestro resulta este horizonte. De aquí, entiendo, el acercamiento del arte a tareas y discursos de filósofos, su precisión de arroparse también de discurso de orden técnico -en defecto de doctrina científica al respecto.

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