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El título de este post defraudará, tal vez, a algunos. Si es que llega a manos de alguien que pretenda por el medio alcanzar una fama –permítase- insensata. Y la llamo así, insensata, porque el sentido enseña que la fama rara vez toca en realidad al hombre que la porta. Es como un clamor anónimo que ignora la realidad concreta, la penuria siempre, de quien resulta famoso. La fama siempre tiene por objeto una invención –un estereotipo superpuesto, un prósopon, una máscara o coraza. Por tal razón es conveniente recordar que, si en alguna actividad el autor se esconde y queda ni tan sólo en una sombra ni apariencia, ese algo es el Blog –autor prescindible, voz nadando en un maremágnum de voces cibernéticas. Difícil, así, alcanzar el estatuto de un social estereotipo. Imposible, apenas, ser tocado por la bendición del aplauso popular en loor de multitud. Y así retomo la cuestión al inicio planteada, cómo hacerse famoso escribiendo un Blog, pues eso –ofreciendo la voz propia, personal, al informe poder que despliega un creciente y virtual anonimato.

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