Alfonso Galindo ha tenido a bien comentar la entrada que ayer escribiera yo en el Blog –¡Choca esos cinco, Rey! Debo decir que el amigo Alfonso es hombre tenaz en las cosas del pensamiento –filósofo voluntarioso y perseverante que nunca deja la carrera a medio, sin dar a la presa alcance de algún modo. Aunque ello le lleve horas, días, años de escudriñar y de estudio. Liberal él y convencido, ve con asombro que las monarquías modernas hallen amparo en razón y en norma democrática –lejos de aquella auctoritas antigua asociada a una gloria y hazañas, ya perdidas. Con asombro, supongo, de que la razón llegue a amparar este sistema casi sacral todavía y hereditario. Esto, por una cara del tabique. Por la otra, yo señalo que en tema de monarquía el país no es liberal ni de otro género. En todo caso, positivista y a lo sumo: ya se sabe –esa verdad que define el binomio funciona/no funciona. El asunto es que el funcionar se produce siempre en el interior de un mecanismo no dado de antemano y para siempre. Y que el positivista, la verdad suele tomarla a menudo –por ahora, y según la conveniencia.

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