Tal vez, un invento nefasto por demás para el pensamiento y la cultura –haya sido el comodín denominado la intelectualidad. Invento, creo, venido de la izquierda –sin decir quiénes configurarían esa esencia, ni por qué. Creo decididamente que la intelectualidad nada aportó jamás, salvo un estereotipo de sesgo falsamente correcto y mendazmente moral. Como si de un ejército de pensantes se tratara, inventado –inexistente- al cabo de lo que conviene, o de una corrección no crítica –intelectual.

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